Roap trip Ile de Ré

Place de la Bourse desde el Miroir d'Eau (Burdeos)
Saint Martin de Ré (Ile de Ré)
Atardeciendo en Ile de Ré
Dune de Pilat

Del 4 al 9 de julio de 2026

Allí estábamos, en la terraza de Le Castan, mirando al Garona y a las decenas de paseantes que se habían acercado hasta el río a estirar las piernas (posiblemente después de una merecida siesta de fin de semana) mientras conversábamos a gritos para poder entendernos entre multitud de franceses (que también hablaban a gritos) a la vez que nos metíamos al cuerpo una rubia de 5,5 (euros) en la Happy Hour que tan bien han sabido importar los bordelés.

Después de habernos metido los 627 kilómetros que separan León de Burdeosde y después de haber visto todo lo planeado por Burdeos, bien podíamos posar nuestro culo al borde de la silla y dejar pasar el resto de la tarde.

Pocos días (cinco noches y sus respectivos días), bastantes kilómetros y mucho, mucho calor (tanto como otra nueva ola de calor) para disfrutar de la ciudad de Burdeos, de los carriles bici de la Isla de Ré, de las playas de Soulad-sur-Mer, de los atardeceres del Atlántico y de la impresionante y mastodóntica Dune du Pilat.

4 de julio de 2026

Burdeos

Famosa por sus vinos, Burdeos guarda en el interior de su centro histórico estupendas joyas arquitectónicas que no te dejarán indiferente (su centro histórico es Patrimonio Mundial de la UNESCO) a menos que seas un modorro.

Las siete horas de coche y una temperatura de 35 granos no nos desaniman para dejar con rapidez nuestro equipaje en el hotel y salir escopeteados a tomar el pulso a esta ciudad que bulle dinamismo por todas sus calles y terrazas.

Puente de Piedra.
Puente de casi 500 metros de longitud que conecta el centro histórico con el barrio de La Bastide (donde estaba nuestro hotel).
Desde este lado del Garona ya podemos ver los lugares más emblemáticos de la ciudad de Burdeos.
Fue construido en piedra tallada y ladrillo por orden de Napoleón I entre los años 1810 y 1822.
Como curiosidad, el puente tiene 17 arcadas, el mismo número que las letras de Napoleón Bonaparte.
Rio Garona.
Dentro de unos días volveremos a cruzar este río, pero en esa ocasión por su desembocadura.

Panorámica del río Garona.
Puerta de Borgoña.
Inspirada en el famoso Arco de Tito en Roma (he tenido que ver una foto del Arco de Tito para ver que no tiene ningún parecido salvo que es un arco de paso). Una de las entradas que reemplazaron a las antiguas fortificaciones de la ciudad en el siglo XVIII
Barrio de Saint-Michel, un barrio árabe por excelencia como pudimos comprobar paseando por sus calles.
Otra imagen de la Puerta de Borgoña.
A la sombra.
Muy diferentes las terrazas (en cuanto a mobiliario) del barrio de Saint-Michel de las terrazas del centro.


Basílica de Saint-Michel.
Impresionante fachada de la Basílica de Saint-Michel.
Sobre las ruinas de una antigua capilla del siglo VIII, se levanta la Basílica de Saint-Michel a finales del siglo XIV (no se finalizará hasta el siglo XVI).
En estilo gótico flamígero es Patrimonio Mundial de la Unesco.





Place Canteloup.
Destaca por su gran campanario independiente de 114 metros de altura (el segundo más alto de Francia) y un carillón de 22 campanas.

Los edificios del centro de Burdeos son impresionantes
Calle Victor Hugo.
Puerta de la Gran Campana (Grosse Cloche).
Burdeos en la Edad Media era una ciudad amurallada y la Puerta de la Gran Campana era una de las principales puertas de entrada a la ciudad.
Construida en el siglo XV, llama la atención por su campanario gótico.
En su interior una enorme campana de casi 8 toneladas es flanqueada por dos torres redondas rematadas con tejados cónicos.


Una de las calles comerciales de Burdeos.
Torre Pey Berland.
Campanario gótico perteneciente a la Catedral de San Saint-André.
Es tal el tamaño de la Catedral de Burdeos que no es posible una foto sin utilizar el gran angular.
Place Jean Moulin.
Gloria Victis.
Catedral de Budeos.
Construida a finales del siglo XI, su estilo románico quedará reducido a sus muros interiores después de una reconstrucción en los siglos XII y XVI.
Place Pey Berland.
Puerta Real.
En su tímpano, realizada hacia el año1250, se muestra una representación del Juicio Final.
Un inmenso rosetón sobre la Puerta Real.


Al fondo de la Place Pey Berland se encuentra el Hotel de Ville (Ayuntamiento).
Otra vista de la Catedral de Burdeos.
Torre Pey Berland.
Volvemos a las calles comerciales.

Gran teatro de Burdeos.
En la Place de la Comédie. Joya de la arquitectura neoclásica. Construido entre los años 1773 y 1780. 
Doce columnas corintias, coronadas por 12 estatuas (las diosas Juno, Venus y Minerva y 9 musas).
Actualmente es la sede de la Ópera Nacional de Burdeos y tiene una capacidad para 1.100 espectadores.
En la misma Place de la Comédie se encuentra la escultura Sanna.
Sanna es  una cara femenina de 7 metros de altura realizada en hierro fundido por el escultor español Jaume Plensa.
La escultura estuvo expuesta entre 2013 y 2014 en el centro de Burdeos junto con otras obras del escultor español Jaume Plensa. Una exposición temporal que el Ayuntamiento de Burdeos quiso hacer permanente para lo que instó a sus vecinas a una suscripción popular.
El coste de la obra ascendía a 500.000 euros de los que el Ayuntamiento pondría 300.000 y al final se recaudarían unos 54.000.
Cuando la obra iba a ser desmontada (al no lograrse el importe de los 500.000), aparece un mecenas anónimo que compra la obra y la dona a la ciudad.
El Ayuntamiento procede al reembolso a todos los donantes que habían participado. 
Sanna.
Place de la Bourse (Plaza de la Bolsa).
El lugar más simbólico de Burdeos.
Construida entre 1730 y 1755, es uno de los mejores representante de la arquitectura francesa del siglo XVIII.
Con ella se intentó plasmar el gran poder comercial de la ciudad de Burdeos durante el siglo XVIII.
En estos edificios se encuentra la Cámara de Comercio e Industria y el Museo Nacional de Aduanas. En el centro de la plaza, Fontaine des Trois Graces (Fuente de las Tres Gracias -tres diosas griegas-).
La Place de la Bourse es monumental, pero lo que todos los turistas buscamos es la foto del Miroir d'Eau, una piscina de 2 centímetros de profundidad y 3.450 metros cuadrados, situada entre el río Garona y la Place de la Bourse.
La foto buscada es al anochecer, cuando los edificios de la bolsa iluminan sus fachadas y estas quedan reflejadas en el espejo de agua de Miroir d'Eau.
Pero nosotros buscamos el momento más humano; cuando la gran losa de granito comienza a llenarse y decenas de niños corren alborotados disfrutando del agua (más en una tarde tan calurosa como esta).

Niños y mayores.

Panorámica.
El pequeñin (le petit bonhomme).
Place de la Bourse.
Al frente la terraza de Le Castan, donde pasamos un buen rato.
Porte Cailhau.
Junto al río Garona, con un estilo gótico-renacentista se levantó a finales del siglo XV.

La Porte Cailhau da acceso la Place du Palais.
Porte Cailhau.
Place du Palais.
Muy distintas estas terrazas a las terrazas del barrio de Saint-Michel.
Final de nuestra ruta por Burdeos.



5 y 6 de julio de 2026

Ile de Ré

No llego a recordar como nos interesamos por la isla de Re, la isla francesa bañada por las aguas del Atlántico y frente a las costas de La Rochelle, tan llana como una hoja de papel sobre una mesa y con una red de carriles bici de algo más de 130 kilómetros.

Examinadas los posibles recorridos (dos: uno alrededor del Faro de las Ballenas y otro por las inmediaciones de la Abadía de Chateliers) quedaba plantearse si valía la pena cargar con las bicis en el coche, recorrer los 800 kilómetros que separan León de la Ile de Ré, gastarse una pasta en peajes de autopista y soportar las altas temperaturas de una nueva ola de calor para hacer dos pequeñas rutas (una de 20 y otra de 30 kilómetros) por unos carriles bici entre típicos pueblos costeros franceses, al borde de un mar azul intenso (con la posibilidad de aparcar la bici y hacerse unos largos y refrescantes baños) y por un paisaje de salinas donde cientos de aves se mueven indiferentes a tu paso, o quedarse en casa, en nuestra zona de confort y salir un par de mañana a recorrer el carril bici del Torío parando a tomar un café con hielo (acompañado de una galleta) en el bar de Villamoros de las Regueras?????

La respuesta evidente.

5 de julio de 2026

Partimos de mañana, dejando a los bordelés disfrutando del último sueño, el más placentero y nos adentramos en las autopistas francesas hacia La Rochelle para entrar en el puente de tres kilómetros de longitud que une el continente con Ile de Ré.

Nos sorprende nada más entrar en la isla su llanura y lamentablemente lo seco de sus paisajes (la isla se tiene cultivos de secano en gran pare de su superficie y al estar ya recogido el cereal da una gran sensación de sequía).

Carreteras estrechas, con curvas y con bastantes núcleos poblacionales hacen que recorrer los 30 kilómetros que tiene la isla se haga pesado, sobre todo cuando ves a cientos de ciclistas pedaleando relajadamente por carriles bici paralelos a la carretera.

Llegados a al punto de inicio, desembarcamos las bicis y comenzamos a pedalear.

El track de la ruta en Wikiloc

Mapa del recorrido (Faro de las Ballenas).
Tan plano como una mesa de billar.
Saint-Clément de Baleines.
Alguna confusión entre sus calles.

Podríamos imaginar que una isla atlántica podría mantendría el verdor en sus campos, pero el clima de Ile de Ré es oceánico templado, es decir veranos suaves y soleados.   
Una foto para el recuerdo.
El encuentro con el mar.
Hacia la punta más occidental de la isla, donde se encuentra el Faro de las Ballenas.

Plage du Canot de Sauvetage.
Donde nos hacemos el primer baño.
Nos sorprende sus aguas tranquilas sin olas y la poca gente que hay en la playa.
Pensábamos que no habría gente por el agua fría, pero no!!! el agua estaba estupenda.


Phare des Baleines.
Al igual que nuestro Finisterre, el Phare des Baleines es un punto turístico donde los chiringuitos de venta de souvenirs y los restaurantes hacen su agosto en estas fechas.
Phare des Baleines.
57 metros de altura.
Tras el faro principal encontramos la antigua torre, construida por orden del ministro Colbert en 1669, era un observatorio marítimo estratégico que servía de protección.
Para las nuevas lentes este faro resultó pequeño, procediendo a la construcción del nuevo que se inagurará en 1954.


Alguna ballena????
Un mar muy tranquilo y afectado por grandes intermareales que iremos descubriendo estos días. 

Nuestra bici!!! dónde está nuestra bici?????
Seguimos por el carril bici que corre paralelo a las playas norteñas y invitan a aparcar la bici y hacer un nuevo baño.
Continua sorprendiéndonos la tranquilidad de estas aguas.
Plage de la Conche des Baleines, el segundo baño.
Bunker en la playa.
Durante la Segunda Guerra Mundial, las playas de la isla fueron fortificadas por las fuerzas alemanas con búnkeres, para bloquear una posible invasión marítima.

Plage de la Conche des Baleines.
El carril bici ahora entre pinares.
La parte más occidental de la isla es en gran parte una marisma.
El carril bici culebrea buscando las zonas no inundadas.
Grandes balsas por donde se mueven varios tipos de garcetas, tarros comunes y gaviotas.

Pequeñas explotaciones salineras, cuyos propietarios ofrecen pequeños sacos de sal al borde del carril.
Cisnes.



Ya próximos a cerrar el círculo.
La casa donde pasaremos las dos noches.
Ars-en-Ré, el nombre del pueblo donde paramos.

La bouée rouge américaine

De camino a Saint Martin de Ré hacemos una parada para entrar en la playa de Jars (al sur de Ars de Ré) donde desde febrero de 2014 existe una boya americana varada en esta playa.
Una boya que rompió su anclaje y emprendió un largo viaje de 6000 kilómetros que la llevó a pasar por el norte de la isla de Olerón y terminar sus días varada en la playa de Jars.
Nadie la reclamó y la boya continúa oxidándose en la playa a la vez que sirve como excusa para acercarnos a conocer esta salvaje y solitaria playa.

Playa de Jars.

La bouée rouge américaine, seis toneladas de metal.

Saint Martin de Ré

La capital administrativa e histórica de Ile de Ré.

Sabedores que los franceses cenan a media tarde, nos acercamos a Saint Martin de Re con el tiempo para cenar y posteriormente dar un pequeño paseo por sus estrechas calles, por sus murallas y por su puerto.



Callejeando.
Puerto Saint Martin de Ré.


Iglesia de Saint Martin.
Construida inicialmente en estilo gótico, sufrió un grave ataque en 1696.
Se reconstruyó en los siglos XVII y XVIII ha  soportado los mismos asedios que la propia isla, aparte de las disputas entre protestantes y católicos.



Murallas de Saint Martin.




Buscando la puesta de sol

Los días de vacaciones son larguísimos.
Final del día en una de las playas que permiten ver la puesta de sol, en un intento de ver el rayo verde.


Los intermareales son amplisimos en estas playas, al igual que la puesta de sol.
El sol llega a la línea de horizonte y se queda petado sobre esta mucho más que lo que vemos en las costas de la Península. 



6 de julio de 2026

Segunda jornada en Ile de Ré.

Nuevo recorrido por los carriles bici de la isla. Por la zona norte, recorrido de ida y vuelta hasta la Abadía de Chateliers pasando por Saint Martin de Ré y La Flotte (no haremos el recorrido circular ya que eso nos obliga a pasar por el centro de la isla -mucho calor- y perdemos la posibilidad de nuevos baños).



Nos desplazamos con el coche hasta las inmediaciones de Grand Vasais, un lago artificial al borde del mar que sirve para enseñar a los niños a navegar.
De nuevo por los estupendos carriles bici de Ile de Ré, asfaltados, sin cuestas y por un entorno muy apetecible.

En esta ocasión el carril corre hacia el este a orillas del mar y con la marisma a nuestra derecha.

Murallas de Saint Martin de Ré.

Cruzamos por el puerto donde ayer cenamos.

Murallas de Saint Martin de Re


Plage de Cible.
Es pronto, apenas hemos pedaleado, pero no podemos resistirnos a un baño.
Paseo marítimo de La Flotte.
La Flotte, de corte muy similar a Saint Martin de Re.
El puerto con mucho ajetreo fue construido en 1765. Puerto pesquero que posteriormente se dedicaría al comercio del vino y la sal.

Paseo y playa de La Flotte.
Entre campos de cereal (que dan un aspecto de secarral al paisaje) hacia la Abbaye des Chateliers.
Una abadía cisterciense en estos paramos????
Se nos hace extraño, los cistercienses que siempre buscaban el agua en bosques recónditos fueran a levantar su morada en esta isla. 
Las invasiones que la isla sufrió también las sufrió la abadía.
Al final será un incendio lo que originaría el desalojo de la comunidad dejando que se perdiera definitivamente. 
Hoy podemos caminar libremente entre sus muros.


Tendría que ser impresionante la luz que entraría por ese ventanal e iluminaría la nave.


Una construcción en la idea cisterciense, sin adornos pero majestuosa.

De vuelta a La Flotte, con prisas si queremos que nos den de comer.
La Flotte.
Con ambiente festivo.
Puerto de La Flotte.

Plage de Cible, la playa donde nos hemos bañado de mañana.
A estas horas, con la marea baja, es una playa totalmente distinta. El pantalán situado frente a la playa que flotaba a más de dos metro del fondo, ahora esta varado y aún tendremos que caminar más de 300 metros para llegar al agua y ya en esta, apenas nos sobrepasa las rodillas. 
Relax.

Una foto para el recuerdo.



El carril bici corre cercano al mar, pero a estas hora hace calor, mucho calor.
La bobada.
Una nueva puesta de sol

Cuantas veces más verás una puesta de sol????

Cuatro, veintisiete?

Y sin embargo tenemos la sensación de que siempre podremos, e que todo es infinito.






Ars-en-Ré

Los días de vacaciones son muy cortos o hay muchas cosas que ver.

Una vuelta rápida, en un intento de aprovechar las últimas luces para recorrer las calles de Ars-en-Ré la localidad en la que paramos y que ostenta el título de  "le plus beaux villages”.

Solo algún turista despistado (como nosotros), los locales ya en casa descansando.
La Iglesia de Saint-Etienne con su característico campanario en blanco y negro (40 metros de altura), aun sirve de guía a los barcos que entran a puerto.

Construida en el S. VII, ha sufrido todo tipo de remodelaciones hasta llegar a su aspecto actual. 
Según la guía se aprecian e estilos: prerrománico, románico y gótico.
Su altísima aguja se pintó en negro en el siglo XIX.
Puerta románica.


Ars-en-Ré.

7 de julio de 2026

Bien de mañana abandonamos Ile de Ré.

Lo propio sería hacer una visita a La Rochelle, a su puerto, conocer sus tres torres y callejear por su casco antiguo, pero hace mucho calor. Tanto que hay que hacer un gran esfuerzo salir del coche (del influjo del aire acondicionado).

Por ello dejamos atrás La Rochelle para encaminarnos hasta Royan donde un trasbordador nos cruza a Pointe de Grave, evitando el gran rodeo necesario para alcanzar la otra orilla del Garona, el río que conocimos en Burdeos.

En el trasbordador 
Cruzando la desembocadura del río Garona, entre Royan y Point de Grave.


Embarcadero de Pointe de Grave.

Pointe de Grave

Situado en desembocadura del Garona, esta punta es un punto neurálgico durante la migración de las aves. En la Pointe de Grave se produce un efecto embudo concentrando a las aves que migran por la costa.

Nosotros buscamos en Pointe de Grave algún lugar donde hacernos un baño y entre los posibles elegimos el Phare de Saint-Nicolas desde donde atravesamos el frente de dunas para llegar a la playa del mismo nombre.

En las inmediaciones del Phare de Saint-Nicolas.
Un frente de dunas colonizadas por pinos.

Superado el pinar entramos en las dunas.
Es preciso superar la barrera de dunas para llegar hasta la playa.

Plage St Nicolas - plage océane du Verdon sur Mer.
Increible!!!! una playa solitaria en un Atlántico de aguas tranquilas.

Soulac-sur-Mer

En las playas de esta población es donde están los turistas.

Nosotros nos acercaremos a la hora de comer.



Lac d'Hourtin

Continuamos descendiendo, por un paisaje donde el pino es el protagonista, con la playa a nuestra derecha (pero alejada) y con unos lagos de gran tamaño que llaman poderosamente nuestra atención.

Tanto que decidimos acercarnos hasta la orilla del Lac d'Hourtin, un lago que por su gran tamaño se nos muestra como un mar interior.

Zona de entrada del Lac d'Hourtin, gran aparcamiento y puerto deportivo.
Playa de Lac d'Hourtin.
Playa d'Hourtin.

Cap Ferret

Final de día en las playas de Cap Ferret.

Con la desilusión de no poder acceder a las playas del cabo (como habíamos hecho años atrás cuando visitamos la bahía de Arcachón)

Dunes du Cap Ferret.
Actualmente un paraje protegido que impide cruzar las dunas y entrar en la playa al ser lugar de crianza de aves marinas.
Las dunas se protegen y la playa también, pero al lado de estas hay varios chiringos con terrazas, música y cientos de turistas que por lo que se ve no molesta a las aves
Estiramos el cuello y alargamos el brazo en un intento de sacar una foto de la Dune de Pilat (al otro lado de la bahía de Arcachón) que visitaremos mañana.
Phare du Cap Ferret.
Situado en el interior, con una altura de 57 metros.
Final del día, en una playa que mira a la bahía de Arcachón (y que no permite disfrutar la puesta de sol).

8 de julio de 2026

Al levantarnos desconocemos que esta será la última jornada por tierras francesas en este roap trip.

La Duna de Pilat de lo mejor del viaje, aunque tuviéramos que compartirla con un millón de franceses y algún que otro español .

El calor que ya sufrimos en Burdeos y en Ré, continúa persiguiéndonos por las Landas, paisaje poco apetecible con estas temperaturas a menos que estés en el agua.

Recorrida la duna y refrigerados en una playa cercana, decidimos cruzar la frontera y hacer noche en alguna población cántabra, donde según Meteoblue, las temperaturas eran bastante más bajas. .

Dune de Pilat

Cómo pasa el tiempo!!!!

He tenido que ir al histórico del blog para recordar cuando conocimos la Dune de Pilat.

En el 2016, la friolera de diez años, cuando en una salida para visitar la reserva ornitológica del Teich (ver report del Teich), decidimos acercarnos al extremo sur de la bahía de Arcachón para conocer la Dune de Pilat.

La presencia de grandes bancos de arena procedentes de los depósitos sedimentarios de la cuenca de la bahía, los vientos dominantes de componente oeste, las corrientes ocasionadas en el océano por las mareas y olas rompientes, han generado a lo largo de los años una duna de 2,7 kilometros de largo, 500 m de ancho y una altura de 107 metros de alto, con un volumen aproximado de 60 millones de m3 de arena.

Una duna móvil que era preciso frenar y para ello, a finales del siglo XVIII, se procede a la plantación de miles de hectáreas de arbolado (pinos), llegando en la actualidad a tener una extensión de 80.000 hectáreas.

En 1978 la Duna du Pilat será declarada área protegida con el sobrenombre de Grand Site National, título que recoge la protección de los monumentos naturales y los lugares de carácter artístico, histórico, legendario o pintorescos reconocidos por su gran notoriedad y atractivo turístico.

Añadir que a Duna de Pilat no es una duna rampante (como es la duna del Monte Branco de Ponteceso), sino una duna costera móvil. Las dunas rampantes trepan sobre formaciones rocosas o montes altos, mientras que la de Pilat es una gran mole de arena libre que avanza sobre el terreno (en este caso sobre un bosque).

Muchas fotos, quizá demasiadas, pero si no las sacamos irán a parar al disco duro y nunca más volveremos a verlas.


Un aparcamiento super grande que cuando llegamos está casi al completo (y 7 euracos por algo menos de dos horas).
Un trasiego continuo de turistas, hacia y de vuelta de la duna.
Primer encuentro con la Dune de Pilat.
Superada la zona arbolada, la duna se presenta en su esplendor.
Un tinglado con forma de peldaños nos lleva hasta la arista (los más valientes, directamente ladera arriba por medio de la arena)
Guardando cola.
Con tiempo para hacer unas fotos.
La duna en la ladera que mira al interior queda frenada (y engullendo la primera línea de pinos) por el bosque.
Entiendo que venga tanta gente, es un paraje único.

El bosque plantado en el siglo XVIII que se extiende a lo largo de 80.000 hectáreas.


Ya vemos la bahía de Arcachón.
En la arista, con un reguero de personal similar a la arista final del Everest (o así).
Una foto para el recuerdo.
Al otro lado de la bahía la punta de Cap Ferret (donde estuvimos ayer tarde). 


Banc D'Arguin.
Un banco de arena con forma de media luna frente a la Dune de Pilat.



Dune de Pilat. 
Montón en francés se dice pilàt.
2,7 kilometros de largo, 500 m de ancho y una altura de 107 metros de alto, lo que hace un volumen aproximado de 60 millones de m3 de arena.








Un baño en una playa cercana a la duna, unas cuantas horas de coche y pasamos a un escenario que nunca podríamos imaginar; Laredo envuelto en la niebla, con algo de agua que intenta desprenderse de las nubes y con la necesidad de ponerse la camiseta.


Playa de Laredo.



9 de julio de 2026

La mañana recupera su ambiente de primavera (no de verano) lo que permite que nos acerquemos hasta el Puntal donde haremos un largo baño antes del viaje de vuelta a casa.






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