Alguna confusión entre sus calles.
Podríamos imaginar que una isla atlántica podría mantendría el verdor en sus campos, pero el clima de Ile de Ré es oceánico templado, es decir veranos suaves y soleados.
Una foto para el recuerdo.
El encuentro con el mar.
Hacia la punta más occidental de la isla, donde se encuentra el Faro de las Ballenas.
Plage du Canot de Sauvetage.
Donde nos hacemos el primer baño.
Nos sorprende sus aguas tranquilas sin olas y la poca gente que hay en la playa.
Pensábamos que no habría gente por el agua fría, pero no!!! el agua estaba estupenda.
Phare des Baleines.
Al igual que nuestro Finisterre, el Phare des Baleines es un punto turístico donde los chiringuitos de venta de souvenirs y los restaurantes hacen su agosto en estas fechas.
Phare des Baleines.
57 metros de altura.
Tras el faro principal encontramos la antigua torre, construida por orden del ministro Colbert en 1669, era un observatorio marítimo estratégico que servía de protección.
Para las nuevas lentes este faro resultó pequeño, procediendo a la construcción del nuevo que se inagurará en 1954.
Alguna ballena????
Un mar muy tranquilo y afectado por grandes intermareales que iremos descubriendo estos días.
Nuestra bici!!! dónde está nuestra bici?????
Seguimos por el carril bici que corre paralelo a las playas norteñas y invitan a aparcar la bici y hacer un nuevo baño.
Continua sorprendiéndonos la tranquilidad de estas aguas.
Plage de la Conche des Baleines, el segundo baño.
Bunker en la playa.
Durante la Segunda Guerra Mundial, las playas de la isla fueron fortificadas por las fuerzas alemanas con búnkeres, para bloquear una posible invasión marítima.
Plage de la Conche des Baleines.
El carril bici ahora entre pinares.
La parte más occidental de la isla es en gran parte una marisma.
El carril bici culebrea buscando las zonas no inundadas.
Grandes balsas por donde se mueven varios tipos de garcetas, tarros comunes y gaviotas.
Pequeñas explotaciones salineras, cuyos propietarios ofrecen pequeños sacos de sal al borde del carril.
Cisnes.
Ya próximos a cerrar el círculo.
La casa donde pasaremos las dos noches.
Ars-en-Ré, el nombre del pueblo donde paramos.
La bouée rouge américaine
De camino a Saint Martin de Ré hacemos una parada para entrar en la playa de Jars (al sur de Ars de Ré) donde desde febrero de 2014 existe una boya americana varada en esta playa.
Una boya que rompió su anclaje y emprendió un largo viaje de 6000 kilómetros que la llevó a pasar por el norte de la isla de Olerón y terminar sus días varada en la playa de Jars.
Nadie la reclamó y la boya continúa oxidándose en la playa a la vez que sirve como excusa para acercarnos a conocer esta salvaje y solitaria playa.
Playa de Jars.
La bouée rouge américaine, seis toneladas de metal.
Saint Martin de Ré
La capital administrativa e histórica de Ile de Ré.
Sabedores que los franceses cenan a media tarde, nos acercamos a Saint Martin de Re con el tiempo para cenar y posteriormente dar un pequeño paseo por sus estrechas calles, por sus murallas y por su puerto.
Callejeando.
Puerto Saint Martin de Ré.
Iglesia de Saint Martin.
Construida inicialmente en estilo gótico, sufrió un grave ataque en 1696.
Se reconstruyó en los siglos XVII y XVIII ha soportado los mismos asedios que la propia isla, aparte de las disputas entre protestantes y católicos.
Murallas de Saint Martin.
Buscando la puesta de sol
Los días de vacaciones son larguísimos.
Final del día en una de las playas que permiten ver la puesta de sol, en un intento de ver el rayo verde.
Los intermareales son amplisimos en estas playas, al igual que la puesta de sol.
El sol llega a la línea de horizonte y se queda petado sobre esta mucho más que lo que vemos en las costas de la Península.
6 de julio de 2026
Segunda jornada en Ile de Ré.
Nuevo recorrido por los carriles bici de la isla. Por la zona norte, recorrido de ida y vuelta hasta la Abadía de Chateliers pasando por Saint Martin de Ré y La Flotte (no haremos el recorrido circular ya que eso nos obliga a pasar por el centro de la isla -mucho calor- y perdemos la posibilidad de nuevos baños).

Nos desplazamos con el coche hasta las inmediaciones de Grand Vasais, un lago artificial al borde del mar que sirve para enseñar a los niños a navegar.
De nuevo por los estupendos carriles bici de Ile de Ré, asfaltados, sin cuestas y por un entorno muy apetecible.
En esta ocasión el carril corre hacia el este a orillas del mar y con la marisma a nuestra derecha.
Murallas de Saint Martin de Ré.
Cruzamos por el puerto donde ayer cenamos.
Murallas de Saint Martin de Re
Plage de Cible.
Es pronto, apenas hemos pedaleado, pero no podemos resistirnos a un baño.
Paseo marítimo de La Flotte.
La Flotte, de corte muy similar a Saint Martin de Re.
El puerto con mucho ajetreo fue construido en 1765. Puerto pesquero que posteriormente se dedicaría al comercio del vino y la sal.
Paseo y playa de La Flotte.
Entre campos de cereal (que dan un aspecto de secarral al paisaje) hacia la Abbaye des Chateliers.
Una abadía cisterciense en estos paramos????
Se nos hace extraño, los cistercienses que siempre buscaban el agua en bosques recónditos fueran a levantar su morada en esta isla.
Las invasiones que la isla sufrió también las sufrió la abadía.
Al final será un incendio lo que originaría el desalojo de la comunidad dejando que se perdiera definitivamente.
Hoy podemos caminar libremente entre sus muros.
Tendría que ser impresionante la luz que entraría por ese ventanal e iluminaría la nave.
Una construcción en la idea cisterciense, sin adornos pero majestuosa.
De vuelta a La Flotte, con prisas si queremos que nos den de comer.
La Flotte.
Con ambiente festivo.
Puerto de La Flotte.
Plage de Cible, la playa donde nos hemos bañado de mañana.
A estas horas, con la marea baja, es una playa totalmente distinta. El pantalán situado frente a la playa que flotaba a más de dos metro del fondo, ahora esta varado y aún tendremos que caminar más de 300 metros para llegar al agua y ya en esta, apenas nos sobrepasa las rodillas.
Relax.
Una foto para el recuerdo.
El carril bici corre cercano al mar, pero a estas hora hace calor, mucho calor.
La bobada.
Una nueva puesta de sol
Cuantas veces más verás una puesta de sol????
Cuatro, veintisiete?
Y sin embargo tenemos la sensación de que siempre podremos, e que todo es infinito.
Ars-en-Ré
Los días de vacaciones son muy cortos o hay muchas cosas que ver.
Una vuelta rápida, en un intento de aprovechar las últimas luces para recorrer las calles de Ars-en-Ré la localidad en la que paramos y que ostenta el título de "le plus beaux villages”.
Solo algún turista despistado (como nosotros), los locales ya en casa descansando.
La Iglesia de Saint-Etienne con su característico campanario en blanco y negro (40 metros de altura), aun sirve de guía a los barcos que entran a puerto.
Construida en el S. VII, ha sufrido todo tipo de remodelaciones hasta llegar a su aspecto actual.
Según la guía se aprecian e estilos: prerrománico, románico y gótico.
Su altísima aguja se pintó en negro en el siglo XIX.
Puerta románica.
Ars-en-Ré.
7 de julio de 2026
Bien de mañana abandonamos Ile de Ré.
Lo propio sería hacer una visita a La Rochelle, a su puerto, conocer sus tres torres y callejear por su casco antiguo, pero hace mucho calor. Tanto que hay que hacer un gran esfuerzo salir del coche (del influjo del aire acondicionado).
Por ello dejamos atrás La Rochelle para encaminarnos hasta Royan donde un trasbordador nos cruza a Pointe de Grave, evitando el gran rodeo necesario para alcanzar la otra orilla del Garona, el río que conocimos en Burdeos.
En el trasbordador
Cruzando la desembocadura del río Garona, entre Royan y Point de Grave.
Embarcadero de Pointe de Grave.
Pointe de Grave
Situado en desembocadura del Garona, esta punta es un punto neurálgico durante la migración de las aves. En la Pointe de Grave se produce un efecto embudo concentrando a las aves que migran por la costa.
Nosotros buscamos en Pointe de Grave algún lugar donde hacernos un baño y entre los posibles elegimos el Phare de Saint-Nicolas desde donde atravesamos el frente de dunas para llegar a la playa del mismo nombre.
En las inmediaciones del Phare de Saint-Nicolas.
Un frente de dunas colonizadas por pinos.
Superado el pinar entramos en las dunas.
Es preciso superar la barrera de dunas para llegar hasta la playa.
Plage St Nicolas - plage océane du Verdon sur Mer.
Increible!!!! una playa solitaria en un Atlántico de aguas tranquilas.
Soulac-sur-Mer
En las playas de esta población es donde están los turistas.
Nosotros nos acercaremos a la hora de comer.
Lac d'Hourtin
Continuamos descendiendo, por un paisaje donde el pino es el protagonista, con la playa a nuestra derecha (pero alejada) y con unos lagos de gran tamaño que llaman poderosamente nuestra atención.
Tanto que decidimos acercarnos hasta la orilla del Lac d'Hourtin, un lago que por su gran tamaño se nos muestra como un mar interior.
Zona de entrada del Lac d'Hourtin, gran aparcamiento y puerto deportivo.
Playa de Lac d'Hourtin.
Playa d'Hourtin.
Cap Ferret
Final de día en las playas de Cap Ferret.
Con la desilusión de no poder acceder a las playas del cabo (como habíamos hecho años atrás cuando visitamos la bahía de Arcachón)
Dunes du Cap Ferret.
Actualmente un paraje protegido que impide cruzar las dunas y entrar en la playa al ser lugar de crianza de aves marinas.
Las dunas se protegen y la playa también, pero al lado de estas hay varios chiringos con terrazas, música y cientos de turistas que por lo que se ve no molesta a las aves
Estiramos el cuello y alargamos el brazo en un intento de sacar una foto de la Dune de Pilat (al otro lado de la bahía de Arcachón) que visitaremos mañana.
Phare du Cap Ferret.
Situado en el interior, con una altura de 57 metros.
Final del día, en una playa que mira a la bahía de Arcachón (y que no permite disfrutar la puesta de sol).
8 de julio de 2026
Al levantarnos desconocemos que esta será la última jornada por tierras francesas en este roap trip.
La Duna de Pilat de lo mejor del viaje, aunque tuviéramos que compartirla con un millón de franceses y algún que otro español .
El calor que ya sufrimos en Burdeos y en Ré, continúa persiguiéndonos por las Landas, paisaje poco apetecible con estas temperaturas a menos que estés en el agua.
Recorrida la duna y refrigerados en una playa cercana, decidimos cruzar la frontera y hacer noche en alguna población cántabra, donde según Meteoblue, las temperaturas eran bastante más bajas. .
Dune de Pilat
Cómo pasa el tiempo!!!!
He tenido que ir al histórico del blog para recordar cuando conocimos la Dune de Pilat.
En el 2016, la friolera de diez años, cuando en una salida para visitar la reserva ornitológica del Teich (ver report del Teich), decidimos acercarnos al extremo sur de la bahía de Arcachón para conocer la Dune de Pilat.
La presencia de grandes bancos de arena procedentes de los depósitos sedimentarios de la cuenca de la bahía, los vientos dominantes de componente oeste, las corrientes ocasionadas en el océano por las mareas y olas rompientes, han generado a lo largo de los años una duna de 2,7 kilometros de largo, 500 m de ancho y una altura de 107 metros de alto, con un volumen aproximado de 60 millones de m3 de arena.
Una duna móvil que era preciso frenar y para ello, a finales del siglo XVIII, se procede a la plantación de miles de hectáreas de arbolado (pinos), llegando en la actualidad a tener una extensión de 80.000 hectáreas.
En 1978 la Duna du Pilat será declarada área protegida con el sobrenombre de Grand Site National, título que recoge la protección de los monumentos naturales y los lugares de carácter artístico, histórico, legendario o pintorescos reconocidos por su gran notoriedad y atractivo turístico.
Añadir que a Duna de Pilat no es una duna rampante (como es la duna del Monte Branco de Ponteceso), sino una duna costera móvil. Las dunas rampantes trepan sobre formaciones rocosas o montes altos, mientras que la de Pilat es una gran mole de arena libre que avanza sobre el terreno (en este caso sobre un bosque).
Muchas fotos, quizá demasiadas, pero si no las sacamos irán a parar al disco duro y nunca más volveremos a verlas.
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Un aparcamiento super grande que cuando llegamos está casi al completo (y 7 euracos por algo menos de dos horas).
Un trasiego continuo de turistas, hacia y de vuelta de la duna.
Primer encuentro con la Dune de Pilat.
Superada la zona arbolada, la duna se presenta en su esplendor.
Un tinglado con forma de peldaños nos lleva hasta la arista (los más valientes, directamente ladera arriba por medio de la arena)
Guardando cola.
Con tiempo para hacer unas fotos.
La duna en la ladera que mira al interior queda frenada (y engullendo la primera línea de pinos) por el bosque.
Entiendo que venga tanta gente, es un paraje único.
El bosque plantado en el siglo XVIII que se extiende a lo largo de 80.000 hectáreas.
Ya vemos la bahía de Arcachón.
En la arista, con un reguero de personal similar a la arista final del Everest (o así).
Una foto para el recuerdo.
Al otro lado de la bahía la punta de Cap Ferret (donde estuvimos ayer tarde).
Banc D'Arguin.
Un banco de arena con forma de media luna frente a la Dune de Pilat.
Dune de Pilat.
Montón en francés se dice pilàt.
2,7 kilometros de largo, 500 m de ancho y una altura de 107 metros de alto, lo que hace un volumen aproximado de 60 millones de m3 de arena.
Un baño en una playa cercana a la duna, unas cuantas horas de coche y pasamos a un escenario que nunca podríamos imaginar; Laredo envuelto en la niebla, con algo de agua que intenta desprenderse de las nubes y con la necesidad de ponerse la camiseta.
Playa de Laredo.
9 de julio de 2026
La mañana recupera su ambiente de primavera (no de verano) lo que permite que nos acerquemos hasta el Puntal donde haremos un largo baño antes del viaje de vuelta a casa.
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