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| Entorno del Pico del Lago |
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| En la cima de Peña Fontesquera |
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| Pico del Lago |
11 de septiembre de 2026
Pasaremos horas felices y al volver seremos como tantos viajeros, incapaces de trasmitir una idea ni siquiera aproximada de lo vivido.
Esta mañana nos hemos acercado hasta el puerto de las Señales con idea de hacer una circular al Pico del Lago.
Entrando por los viejos caminos de la ladera este, abiertos para los escarceos que la minería tuvo con la montaña (se extraía cinabrio para la obtención de mercurio en la década de los 60), para luego continuar por las extensas praderías de Tronisco hacia la cima de Peña Fontesquera.
Peña Fontesquera es un faro en medio de un mar de montañas que iremos descubriendo según se retire la niebla que ha estado jugando con las montañas durante toda la mañana.
En el descenso volvemos hacia Tronisco, en busca del camino más cómodo hasta las inmediaciones de la laguna de Tronisco donde ya enfrentamos la ascensión hasta el Pico del Lago.
Para qué queremos la vista si no tenemos cosas bonitas para ver. En la cima del Pico del Lago nuestra vista se recrea con cientos de montañas y valles desparramándose bajo nuestros pies.
Unos instantes en la cima con un silencio pesado, un mirar al infinito sin pensar en nada, con la sensación de que tu cuerpo se va soltando poco a poco y te vas separando del mundo hasta que tu compañero te dice: qué bajamos!!!!
Día guapo de monte.
Puerto de las Señales.
La cima del Pico del Lago juega a esconderse.
Pequeñas lagunas en las proximidades del puerto.
Lepiota procera (Macrolepiota procera), los frutos de las últimas lluvias.
Un camino precioso.
En algunos tramos el camino está armado.
Una mirada hacia el Remelende, la montaña vecina por el norte.
Hacia el valle de Riosol.
Impresionante boquete el que deja el Pico del Lago por su ladera este.
Valle de Riosol.
Libre ya de nieblas, el Remelende.
Valle de Riosol, con el cono de Peña Ten a su izquierda.
Con algo de zoom, Ten y Pileñes y entre medias, al fondo con un penacho de nubes, el macizo de Torre Santa.
Con más aumentos, Pileñes y Torre Santa.
Los caminos se han trasformado en senderos.
Acedemos a un estrecho valle por donde correrán en primavera las aguas de uno de los arroyos que van a nutrir el río Maraña (que a su vez nutre a un naciente río Esla)
Guapa visión de las cimas más occidentales del macizo de Mampodre (que sin saberlo en ese momento ascenderé dentro de una semana).
Algo más a la izquierda, los caballos pacen con toda tranquilidad.
El arroyo cruza entre dos cimas desconocidas para mí: Valcerradón (izquierda) y Valcerradín (derecha).
Vista atrás.
Ten y Pileñas entre las cimas de Valcerradón y Valcerradín.
Hacia el sureste, el Espigüete.
Los Mampodres.
Y Peña Fontesquera, a donde nos dirigimos.
A nuestra espalda queda el Pico del Lago.
El valle de Maraña.
Una panorámica.
Fontesquera se me asemeja a un barco pétreo invertido.
Pico del Lago continua jugando con las nieblas.
La proa de Peña Fontesquera la abordamos por su izquierda.
El cambio de ladera nos ofrece vistas hacia el valle del Porma.
El Susarón con Puebla de Lillo a sus pies.
Peña Armada y Peña Utrero encajonan un embalse del Porma con sus aguas muy mermadas.
Cima de Peña Fontesquera (1.868 m).
Carlos en la cima del Peña Fostesquera.
Pico del Lago.
Valle del Porma.
Panorámica.
El Bodón.
Peña Forcada y Valdorria.
Descendiendo de Peña Fontesquera.
De nuevo hacia los pastizales de Tronisco.
Peña San Justo atrapada por la niebla.
La Peña Tronisco que ascendimos hace un par de meses.
Atrás queda Peña Fontesquera.
Peña Tronico y los Mampodres.
Otra panorámica.
Intercambiándose los teléfonos.
-Pero si no te van a llamar, no ves que no tienen cobertura?
La laguna grande de Tronisco seca, como es lo normal a estas alturas del verano.
Con más angular.
Alcanzamos la arista y se nos descubre la Peña de San Justo.
Cima del Pico del Lago (2.009 m).
Peña Fontesquera, un barco invertido.
Peña San Justo y tras ella las cimas de San Isidro.
El Susarón.
El Torres y Valverde.
El Epigüete.
Descendiendo.
Una parada para foto.
Un descenso bastante cómodo.
Los pinares de Lillo.
Ya por los pinares de los alrededores del puerto de las Señales.
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