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| Embalse del Porma |
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| Peña Armada |
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| Embalse del Porma |
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| Peña Forcada |
21 de mayo de 2026
Antes que el embalse muestre las huellas de su artificialidad y antes de la pronosticada primera ola de calor que se nos viene, busco caminos (carreteras y pistas) que me permitan circunvalar con la bici las aguas del embalse de Porma.
Sabedor que el embalse del Porma guarda en cada rincón un tesoro (que obliga a parar para verlo, para fotografiarlo, lo que hace que no tengas un pedaleo continuo), pero sabedor también que los tropezones (y también las caídas de la bici) no vienen de andar mal, sino de andar demasiado deprisa, me tomo el recorrido con calma, disfrutando cada rincón y buscando nuevas rutas para futuros días.
Una circular al embalse del Porma (el que atropa y encarcela las aguas de las cimas de San Isidro, de la Sierra del Mongayo y de buena parte de las cumbres de Mampodre), partiendo de Boñar, remontando aguas y bordeando el embalse por el este (por carretera) bajo la mirada del Peñaruelo (Pico de San Pedro) y más tarde de Peña Armada (que muchos la reconocen por Peñamián), para sin entrar en Puebla de Lillo, cambiar de dirección y seguir ruta hacia Camposolillo (uno de los varios pueblos desahuciados por las aguas) por pistas que cruzan praderas que refulgen verdor y que caen suavemente a morir en las aguas del embalse.
Por esta vertiente circulamos bajo la atenta mirada del Susarón, la cima emblemática de estos valles, y de Peña Utrero la pareja de Peña Armada (entre ambas se quiso poner la presa del primer proyecto del embalse).
Utrero es otro de los pueblos perdedores, el que hoy recibe visitas de caminantes que vienen desde Rucayo (hoy lo hace un grupo de escolares) y donde se guarda los sueños de los antiguos habitantes bajo los cantiles de Peña Utrero.
La pista continua, hacia Rucayo, con una imponerte Peña Forcada que sirve de separación entre el valle del Porma (por el que rodamos) y el valle del Curueño (que siempre será el Valle del Olvido).
En Rucayo volvemos a encontrar la carretera que nos ayudan a rodar de forma más relajada, bajo los contrafuerte del Pico de los Álamos y Pico Grande (dos cimas que se perfilan como grandes miradores del embalse) y que nos dan el impulso final para el descenso hacia Boñar donde cerramos círculo.
El café hubiera estado mejor a mitad de camino, pero eso obligaría a estirar la ruta hasta Puebla de Lillo y aparte: quién puede resistirse a la tentación de los churros.
A la sombra, sin apenas luz (es una hora temprana) la piedra de la iglesia de San Pedro no refulge y no deja ver que su piedra proviene de la misma cantera que la Pulchra leonina.
Saliendo de Boñar hacia el norte, al poco cruzamos el río Porma.
Río Porma.
Al fondo, sobresaliendo entre el monte, los riscos de Prado Llano, en la cuenta del vecino río Curueño.
El valle bajo la compuerta del embalse.
A la izquierda el cruce hacia Valdehuesa, por donde volveremos.
Compuerta del embalse del Porma.
Panorámica sobre la compuerta.
Destacando el Susarón, el faro que guiará nuestro recorrido (a su izquierda, el Pico Mahón)
El valle bajo la compuerta, por donde acabamos de pasar.
Los primeros 24 kilómetros son por carretera, bordeando el embalse por el este, con apenas tráfico (en un día de semana y sin ser vacaciones).
A la derecha el macizo de la Peña de San Pedro (Peñaruelo) y a continuación Peña Armada.
Mirador de Fontanales (requiere separarse algo de la carretera)
Con unas estupendas vistas hacia la Peña Forcada y el Pico Mahón.
Panorámica.
Primer túnel.
Hemos de pasar tres túneles, este primero es corto pero en curva.
Mirador del embalse del Porma.
No se han esforzado mucho a la hora de poner el nombre.
Las vistas similares al mirador anterior y por añadir algo, en este punto podemos ver Pico Grande (el mazacote de caliza tapizado de encinas) y Peña Bueno (la tachuela entre Pico Grande y Peña Forcada.
Seguimos bordeando el embalse, en una abertura descubrimos una buena vista de Peña Armada (la de la derecha), Peña Utrero (entre las dos el estrecho) y en segundo plano el Susarón.
Ahora rodando bajo el Peñaruelo (Peña de San Pedro).
Peña Armada, según nos acercamos aparece más agresiva.
El Peñaruelo.
Fuerzo la vista y consigo distinguir el Tejo del Peñaruelo.
Mirador de Peña Armada.
El flanco este es un muro vertical.
Amador, un viejo colega de caminatas, que era de la zona, me contaba que su abuelo siempre la llamó Peñamián (Peña de Vegamián).
El segundo túnel.
Vista atrás, Peña Armada se muestra agresiva e inaccesible.
Hacia Peña Utrero, por detrás de esa montaña pasaremos en breve.
Peña Armada.
Tercer túnel, el que me resultó más largo.
Bonita bahía con Peña Armada de fondo.
A punto de finalizar el tramo de carretera (que puede ser peligroso, pero que te permite ir más relajado viendo el paisaje).
El Susarón, la cima más emblemática del embalse del Porma.
Peña Utrero.
Entrada al valle de Puebla de Lillo.
La arista este del Susarón, una escalera al cielo.
Hemos cambiado la carretera por pista. Este primer tramo hasta el collado de Barbadillo en buen estado y en esta época primaveral sorprendentemente verde.
Camposolillo, uno de esos pueblos que han tenido que sucumbir por el beneficio colectivo.
Camposolillo.
El agua llega hasta el borde de esta cuadra.
Antigua carretera.
Hoy sin continuidad.
El embalse al 90 y pico %.
Al fondo, a la derecha de Peña Utrero, el collado Barbadillo hacia donde vamos.
Susarón.
Sin identificarlas con precisión, al frente el Pico del Prao del Toro (la cima que se aúpa sobre el bosque de avellanos de Solle).
Peña Utrero.
Ya veo bien el collado de Barbadillo (tramos de bastante pendiente que me obligan a empujar la bici).
Panorámica.
La arista este del Susarón.
Collado Barbadillo.
El descenso con mucha pendiente y la pista rota (en mi caso con la bici en la mano).
Último vistazo al valle del Susarón.
Utrero, cuantas veces recorriendo sus arruinadas calles en ruta desde Rucayo.
Peña Armada, que desde esta vertiente se da un aire al Cervino.
Una excursión de chavales (venidos desde Rucayo) rompen el silencio que impera en este lugar.
Me acerco hasta la orilla del agua. Mirando hacia el Peñaruelo.
Hacia Peña Forcada.
Panorámica.
El Cervino del Porma.
Un nuevo mirador.
Continuamos ruta.
En la otra orilla, Pico Grande y el Pico de los Álamos.
Peña Forcada.
Rucayo.
Avanzo un poco, en dirección al pueblo, para hacer una foto del Pico Mahón.
Peña Forcada.
Me desvío hasta las instalaciones creadas para un campeonato de kayak de pista (abandonadas y vandalizadas) para comer el bocata.
El Peñaruelo.
Especies exóticas de aves en el embalse del Porma.
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