Delta del Ebro

Delta del Ebro
Pajareando
Faro Punta del Fangar
Momento gaviota del Caspio
Mirador del Trabucador
Una foto para el recuerdo
Flamencos


22 de enero de 2026

El agua, el mar, el río y el viento se mezclan en este rincón al sur de la provincia de Tarragona, para formar un paisaje fuerte, imponente y con personalidad propia, marcado por el trazo del imponente Ebro, ese río que se resiste a abandonar su papel protagonista y que se prolonga mar adentro formando esa particular cuña.

Este paisaje de aguas, fangos y cañaverales conforma uno de los humedales más importante de la Península, equiparable a Doñana y a la Camarga francesa, siendo un punto estratégico en las migraciones.

Por este motivo fue declarado parque natural en agosto de 1983 y ampliado en 1986, contando actualmente con una extensión de 7736 hectáreas.

Así mismo es zona ZEPA, espacio del convenio de Ramsar y forma parte de la reserva de la biosfera de las Tierras del Ebro.

No solo las aves colonizan el Delta, el hombre ocupa este espacio desde tiempos inmemoriales dedicándose a la caza y la pesca, actividades básicas en las tierras húmedas y más tarde al cultivo del arroz, proceso que ha trasformado el paisaje deltaico que hoy es su seña de identidad.

No es la primera vez que nos acercamos al Delta del Ebro. La primera fue durante las navidades de 1987 (la friolera de 38 años), una madruga del año nuevo, con la teta de Sabrina aún impresa en nuestras cabezas, recorríamos el largo trayecto desde León a Deltebre en un intento de ampliar nuestra particular recorrido por los humedales españoles.

Hemos regresado otro par de veces, pero guardo un especial recuerdo de aquella primera vez donde esperábamos ver nuestros primeros flamencos, donde las garcetas nos sorprendían saliendo a nuestro paso en las lindes de los campos de arroz, cuando caminamos por la estrecha barra de arena del trabucador sin un rumbo fijo y donde el amanecer y el atardecer nos sorprendieron a orillas de las lagunas de L´Encanyissada o de La Tancada.

Hoy volvemos al Delta con un programa muy distinto: Martín (con quien nos reunimos en Deltebre para pasar estos días) ejercerá como maestro de ceremonia, trazando el rumbo en un programa de experto para twistear algunas aves raras (entendiendo raras como ejemplares que normalmente no frecuentan este espacio) que se observan por aquí estos días, mientras que a nosotros (más humildes pajareros) se nos va la mirada hacia los grandes bandos de limis, de moritos e incluso de fochas.

En definitiva cuatro días intensos de luz, de viento (mucho viento) y de amplios espacios en familia.


Mucha agua, las fuertes lluvias de estos últimos días han dejado los campos inundados.
Un morito.
Increíble ver un morito aislado en este lugar donde invernan miles de moritos que se mueven en bandos de cientos de individuos como podremos comprobar durante estos días.
Mirador de Pratau.
De hormigón, a dos alturas es el mirador más al oeste de la laguna de L´Encanyissada.

Totalmente abierto.
No son observatorios de aves, son miradores.
Laguna de L´Encanyissada.
Tarros comunes (Tadorna tadorna). Según la Seo el tarro común tiene un aspecto intermedio entre un pato y un ánsar. Ha colonizado recientemente la Península Ibérica a partir de poblaciones francesas.
Las aves están lejos muy lejos.
Flamencos (Phoenicopterus roseus).
Serra del Montsià.
Tiene que ser un excelente mirador del Delta del Ebro.

Cambio de escenario, nos acercamos hasta la Punta del Fang, un desaguadero de la laguna de L´Encanyissada.
Cormoranes grandes (Phalacrocorax carbo).
Protegidos de los vientos del oeste por la Sierra de del Montsià, pero hoy sopla de norte.
Garzas comunes (Ardea cinerea), a cubierto del viento.
De lo que se trataba era de relocalizar un negrón especulado (Melanitta fusca) que se había visto por la zona (no lo encontramos).
Estamos en interior de la Bahía dels Alfacs, la bahía que se forma en el brazo más al sur del Delta, frente a la Punta de la Banya.
En el interior de la bahía están las bateas donde se cultivan los mejillones.
Buenos grupos de fochas.
Focha común (Fulica atra).
Otra manera de utilizar la tabla de surf y el neopreno.
Pescando con nasas (imagino que crustáceos).
Y las fochas que van de un lado al otro.

Águila pescadora (Pandion haliaetus).
Encorvada para soportar las ráfagas del viento.

Mirador Puente del Través.
Como todos los miradores del Delta es un mirador descubierto (las aves te ven antes de que entres) y muy alejado a los grupos de aves.
Lo bueno de este mirador es que desde él puedes ver las dos lagunas L´Encanyissada y La Tancada.
Laguna L´Encanyissada.
Laguna de La Tancada.
Un buen grupo de fochas se resguardan del fuerte viento.

Panorámica laguna de La Tancada.



Otro mirador en Puente del Través.

Cambio de zona.
En busca de una familia de ánsares caretos que han encontrado en el Delta un buen lugar para invernar.
Ánsar careto (Anser albifrons).
Los distinguimos por el barrado del pecho (en los ejemplares adultos) y la mancha blanca en la base del pico.

Tarabilla común (Saxicola rubicola).

Las lluvias de los últimos días han dejado los caminos anegados.
Explotaciones de césped para campos de futbol.

Buscando limis.
Combatientes, correlimos, avefrías.

Combatiente (Calidris pugnax).


Avefría (Vanellus vanellus).

Moritos (Plegadis falcinellus).

Flamencos (Phoenicopterus roseus).



Había muchos, pero nada que ver con la concentración de flamencos que se dio en el  centro de interpretación del Racó de L'Olla (La Albufera); nada más y nada menos que 20.000 aves y que como estábamos por los alrededores pudimos ver (ver reportaje).



Una de las típicas construcciones del Delta.





Adaptado al medio.
Pajareando desde el coche.
Moritos alimentándose.

Observatorio en la Bassa de l'Alfacada.
Al sur de la Isla de Buda (separada por un canal), próxima a la Platja de l'Alfacada y junto a la bassa del mismo nombre.
Hacia el mar.

En el observatorio en la Bassa de l'Alfacada.
Hace tres años en este mismo observatorio al atardecer vimos como los moritos volvían a miles para pasar la noche inundando el cielo (ver reportaje).

Decidimos aprovechar las últimas luces haciendo un nuevo intento en la Punta del Fang y ver si aparecía el negrón.

Negrón especulado (Melanitta fusca)
Y allí estaba, alimentándose de cangrejos este bonito pato buceador proveniente norte de Europa, Asia y América.
Atardeciendo en la Punta del Fang.


23 de enero de 2026

Faro Punta del Fangar

Cambio de actividad.

El programa para la mañana de esta segunda jornada era acercamos hasta la Platja de la Marquesa donde dejamos aparcado el coche junto al restaurante Vascos y desde allí adentrarnos hasta el faro de la Punta del Fangar.

La Punta del Fangar es una península, al norte de la desembocadura del Ebro, formada por la acumulación de las arenas transportadas por el río Ebro que desembocan en el mar y son redistribuidas (hacia el norte y sur) por el oleaje y las corriente marinas, creando una flecha hacia el norte y sur y en el caso de la Punta del Fangar con una longitud de 7 kilómetros y unos 3 kilómetros de anchura (en el punto más amplio).

El recorrido senderista más emblemático del Delta, ya que la única forma de acceder hasta el faro es a pie.



Restaurante Vascos, punto de inicio y final de esta ruta.
Hace tres años intentamos hacer este mismo recorrido (que ya habíamos realizado hace 30 años y con la BTT) pero el paso estaba cortado por obras. Un fuerte temporal había roto la barrera de arena de la Punta del Fangar, peligrando los campos de cultivo, por lo que con excavadoras y camiones estaban recuperando la barra.
Platja de la Marquesa, al otro lado del restaurante.
El sendero al borde de mar.
Una gran duna protege las tierras del mar.
Algo más de 4 kilómetros para llegar al faro.
Correlimos tridáctilos (Calidris alba).






Uno de los lugares más singulares del Delta.
Después de tanta lluvia la arena está empapada y oscurecida, pero en días de verano y con un sol de justicia este espacio es lo más parecido a un desierto (de los de arena).

Ya vemos el faro.
Complejo dunar.



Faro de la Punta del Fangar.
Hasta la Punta del Fangar aún quedarían unos 3 o 4 kilómetros, que resultarían muy monótonos.
Faro de la Punta del Fangar.
Con una altura de 18 metros emite un haz luminoso capaz de ser fisto a 12 millas mar adentro.
Vértice geodésico Faro.
Hemos tenido mucha suerte, según llegamos al faro se desencadena un fortísimo viento del oeste. Afortunados porque a la vuelta nos da de espalfas.

El restaurante Vascos esta literalmente al borde del mar (tiene delante una escollera de piedras protegiéndolo).
Nos contaba un hombre que cuando se levanto esta edificación el mar estaba a 50 metros (mira si están cambiando las costas).
Tarde de pajareo.
Primeramente por el Port d'Illa de Mar y la Gola de la Bassa de les Olles, punto situado al frente de La Punta el Fangar (pero con el Port del Fangar por el medio).
Momento gaviota del Caspio (Larus cachinnans).
Martín descubre un ejemplar de gaviota del caspio en los arenales de la Bassa y en el intermareal del Fangar
Garceta común (Egretta garzetta).
Garceta común (Egretta garzetta).
Gaviotas picofinas (Chroicocephalus genei).
Moritos (Plegadis falcinellus).
Cormorán grande (Phalacrocorax carbo).
Dice Martín que esta es un ave que esta la mayor parte del día tomando el sol (extendiendo las alas) y es normal, cada vez que pesca se mete unos peces que le tienen que llenar la tripa para varios días.
Más garcetas.



Gaviotas reidoras (Chroicocephalus ridibundus).
Gaviotas reidoras (Chroicocephalus ridibundus).


Garcilla cangrejera (Ardeola ralloides).


Garcilla bueyera (Bubulcus ibis).


24 de enero de 2026

Tercera jornada por el Delta.

Con un amanecer turbio después de una noche de viento y lluvia.

El programa pasaba por acercarnos hasta el mirador del Trabucador y recorrer la barra de arena hasta el Faro de la Banya. Lo que desconocíamos es que los vientos y las mareas de los últimos días habían barrido la Barra del Trabucador (un tractor estaba intentando proteger la línea de arena de las olas, pero las ruedas de nuestras bicis se clavaban en ese suelo tan endeble).

Estuvo bien intentarlo y la falta de programa fue remplazado por más pajareo.



Haciendo un poco de tiempo, esperando que los cielos despejen algo, nos acercamos por unos caminos cercanos a la Torre de San Joan (interior del Port dels Alfacs).
Serra del Montsià y Port dels Alfacs.

Pajareando.
Andarríos chico (Actitis hypoleucos).

Las bateas.
Cormoranes secando las alas.
Ha descendido bastante la temperatura y se ve en la sierra del fondo que aparece con nieve.
Otra forma de disfrutar el Delta.


Barra del Trabucador

Tenia ganas, muchas ganas de hacer este recorrido con la bici. (tal vez nuestras bicis no eran las más apropiadas, pero he de decir que llegamos algo más lejos que una pareja que nos paso con unas imponentes bicis eléctricas)

Aún así, valió la pena acercarse hasta donde lo hicimos para disfrutar de un impresionante bando de correlimos que encontramos alimentándose y descansando en la barra.

Habrá que volver en otra ocasión. 


Desembarcamos las plega-bike y todopalante.
Una parada en el Mirador del Trabucador.
El pedaleo es muy penoso, por lo que candamos las bicis y continuamos a pie.

Un tractor intentando hacer una barrera de arena para proteger la barra.

Momentazo limicolas.
Correlimos comunes y tridáctilos y al fondo la única Gaviota de Audouin (Larus audouinii) que vimos.







Algún vuelvepiedras (Arenaria interpres) entre los correlimos.






Correlimos tridáctilo (Calidris alba).


Una foto para el recuerdo.

Las últimas horas por el Delta.
Volvemos por los alrededores de la Platja de l'Alfacada, pero la temperatura ha descendido bastante y hace mucho viento.
Aguilucho lagunero (Circus aeruginosus).




Observatorio en la Bassa de l'Alfacada, mucho frío, mucho viento.
Atardecer por los alrededores de Deltedre.

25 de enero de 2026

Ultima jornada.

Abandonamos el Delta y nos acercamos en un primer salto hasta Vinarós y un segundo hasta Peñíscola.

Nos sorprende la luz, el sol y no haber viento.
Por un sendero costero en los alrededores de Vinarós.

En un extremo de la playa se levanta una poderosa fortaleza que ni los más aguerridos piratas berberiscos lograron conquistar y donde un papa (o antipapa) se pertrechó para defender que él era el rector de la cristiandad.
Playa de Peñíscola.
Callejeando.

Bajo los muros del castillo.



Una foto para el recuerdo.
Peñíscola.





Benedicto XIII, el Papa Luna.
Los jardines del castillo.

Haciendo amigos.


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