Tres días en El Camino: de Astorga a Ponferrada

Astorga inicio de nuestro periplo de tres días
Rabanal del Camino
Alto de Foncebadón
El Acebo
Por el barranco de Pretadura
Molinaseca, río Meruelo
Castillo de Ponferrada, final de ruta
14, 15 y 16 de abril de 2026

Volvemos a El Camino, a la ruta que te brinda la posibilidad de compartir desayuno con un ingeniero nuclear (de origen indio y trabajando en el proyecto ITER -International Thermonuclear Experimental Reactor- en Cadarache, -sur de Francia-) al que ofreces calentar su taza de leche en el microondas que estas usando y te responde que no, que prefiere la cazuela al fuego, lo que hará que se te quede cara de qué estoy haciendo?????

Huellas de botas, botas sin piernas, sin alma que dejan rastro sobre el polvo, el polvo de El Camino que es el polvo de la Vida.

60 kilómetros en tres jornadas y por dos comarcas: La Maragatería y El Bierzo. Leonesas de pura cepa, con una idiosincrasia particular.

14 de abril de 2026

De Astorga a Rabanal del Camino

Por esas tierras El Camino es recto, monótono y endurecido por las pisadas de miles de peregrinos.

Astorga es la puerta de salida de nuestra etapa, una ciudad pequeña pero cosmopolita por el paso de miles de peregrinos de diversas culturas y ciudad que sorprende por la grandiosidad de sus monumentos.

Tierra de maragatos, de arrieros de vida nómada que con el tiempo asentaron sus reales, conservando costumbres propias como su gastronomía (cocido maragato), arquitectura (casonas maragatas), música, vestimenta y ritos propios como “La Covada” (tras el parto, el padre simulaba los dolores del alumbramiento y se acostaba en la cama para recibir cuidados, mientras la madre retomaba sus labores domésticas) o “La fiesta del arado” (que otro día explicaré).


Estación de autobuses de León.
El autocar que nos lleva hasta Astorga hace de nave del tiempo, salimos de la fría estación de León y aparecemos en la de Astorga con esta estampa nada más descender del bus.
Su origen un antiguo castro ocupado por celtas y astures, en el que el emperador Augusto mandará levantar una ciudad que llevara su nombre (Astúrica Augusta) y que se convertirá en un centro de comunicaciones peninsulares y de almacenamiento del oro de los yacimientos bercianos antes de su camino a Roma. 
La antigua muralla romana, construida a finales del siglo III.
Cabecera de la catedral de Astorga.
Tres siglos tardó en construirse la catedral de Astorga, tres siglos durante los cuales cambiaron los estilos.
Palacio Episcopal de Astorga.
Este tiene su estilo propio; estilo Gaudí (edificio neogótico).

Plaza de Eduardo de Castro, lugar apropiado para tomar un café en alguno de los bares que rodean la plaza, antes de comenzar a caminar.
Iglesia de Santa Marta, situada entre la Catedral y el Palacio de Gaudí.
A la izquierda de la puerta de la Iglesia de Santa Marta existe un pequeño recinto donde se encerraban a las prostitutas, con un ventanuco por donde los peregrinos les pasaban algún trozo de pan.
Celda de la Emparedadas.

Puerta principal de la catedral de Astorga.
Catedral de Astorga, fachada principal.
Casa museo del poeta Leopoldo Panero.
Iglesia de San Pedro de Rectivía, similar a la catedral.

El Camino es recto y monótono, pero cuando se levanta la cabeza se distingue al fondo la silueta del Monte Teleno, el monte sagrado de los Maragatos, un pueblo diferente, cuyo origen se ha especulado largamente sin llegar a ninguna conclusión.
Ermita Ecce Homo.
Construida en el siglo XVI.
Una sola nave, de planta cuadrangular. En el exterior llama la atención su pequeña espadaña con una campana bajo la cual hay un sencillo pórtico.
En su origen estaba dedicada a San Pedro, pero cambió su advocación a Ecce Homo debido a un hecho milagroso que sucedió en el pozo que existía junto a la capilla, donde los Peregrinos se detenía a coger agua. 
Según cuenta la leyenda, una peregrina y su hijo se detuvieron a beber agua en el pozo de la ermita. Por un descuido, el niño  cayó al fondo del pozo y ante la imposibilidad de sacarlo, su madre pidió a Jesús (Ecce Homo) que salvara a su hijo. Inmediatamente  del pozo comenzó a manar una gran cantidad de agua, subiendo el nivel hasta desbordarse, pudiendo la madre rescatar a su hijo sano y salvo.
Ecce Homo ("este es el hombre") en latin, la frase que pronunció Poncio Pilato al presentar a Jesús torturado ante la multitud.
Llanadas maragatas, silenciosas como una tumba.
Un camino que tranquiliza y emociona.

Murias de Rechivaldo.
Construcciones típicas maragatas, con grandes puertas con arco que permitían el paso de los carros.
Murias se ha librado de las calles duramente empedradas, e incómodas de Castrillo de los Polvazares.
Iglesia de San Esteban, Murias de Rechivaldo.
A la salida de Murias El Camino se lanza a cortar por lo recto, dejando a la derecha a Castrillo de los Polvazares, el pueblo maragato por excelencia.

Camino paralelo a las pistas de servicio.
Un monte fragoso, donde la encina es árbol predominante.
Bicigrinos (bicigrinas en esta ocasión).
Castrillo queda algo apartado a nuestra derecha.
En coche se podría uno desviar a hacer una visita. Andando no!!
Santa Catalina de Somoza.
La carretera bordea el pueblo, pero El Camino lo cruza.
Arco de Bienvenida.
Obra de Amancio González (el mismo que ha creado; La Vieja Negrilla -León-, El Hito de la Memoria -Carrocera-, El recolector de Estrellas -León-, El Abrazo -San Cibrián de Ardón-).
Santa Catalina de Somoza
Maragatos un pueblo aislado, pero nunca maldito.
Nada de ver con los vaqueiros de alzada, herméticos y escondidos en su montañas, con sus primos los pasiegos de Cantabria, con los agotes navarros, con los jurdanos o los brañeros de Cáceres. Nunca los maragatos fueron discriminados. Todo lo contrario, son un pueblo que ha merecido tanto respeto como admiración.
Dentro de las casas de Santa Catalina parece que hay vida (por eso de que hay coches fuera), en sus calles reina el silencio.
De nuevo los amplios portalones.
Las casas maragatas comienzan a construirse a partir del siglo XVIII. Se estructura a través de un gran patio central alrededor del cual giran las dependencias de la misma (algo así como las domus romanas). Cuanto mayor era la casa, mayor importancia tenia el personaje (como las domus romanas).
Eran de piedra con una entrada a través de un gran portón. En las fachadas situaban pequeñas ventanas al exterior, y en su patio interior se resguardabas las mulas y los carromatos.
El Camino se anda muy bien, menos de 300 metros de desnivel en unos 20 kilómetros, un desnivel que apenas se nota.





El Ganso, un nombre muy sugerente.
Unos dicen que aquí era donde se guardaban los gansos de la marquesa, y otros (los esotéricos) que esta relacionado con el juego de la oca.
Crucero a la entrada del pueblo.
Con casas muy arregladas, pero al igual que los pueblos por los que hemos pasado, nos encontramos con calles vacías.
Curioso el arco de descarga sobre la puerta.
También nos fijamos en los muros escalonados que delimitan los tejados y que son típicos de las casas del Alto Sil (creo recordar que servían para evitar que en caso de incendio el fuego se propagara de una casa a otra. En esas las cubiertas solían ser de paja, tal vez lo mismo que esta antes de poner la uralita).

Iglesia de Santiago Apóstol.
Construida en el siglo XII, coincidiendo con el auge del Camino de Santiago, sufrirá notables reformas, la más notable en el siglo XVIII cuando se refuerzan sus muros.
Por supuesto, cerrada.
Pueblos alargados que nacieron a la vera de El Camino.
El paisaje cambia, la encina va desapareciendo gradualmente.

Entramos en zona de robledal.
Pasado El Ganso y antes de Rabanal sabíamos de la existencia de un gran ejemplar de roble, pero creo que llegamos tarde.
Rabanal del Camino, final de etapa para nosotros.
Ermita de la Vera Cruz.
A la entrada del pueblo. Construida en el siglo XVIII, de estilo barroco, con una fachada simple pero elegante.

Iglesia de San José.
Muy discreta pero con un impresionante retablo barroco donde encontramos una imagen del Apóstol Santiago vestido de peregrino.

Rabanal del Camino, final de la novena etapa del Códex Calixtinus.
Nuevamente nos encontramos con un pueblo típico maragato; casas de piedra de gran tamaño con un aire noble y con amplios portalones.

 Y con sus calles más desiertas que el paraíso. 

Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción.
Construida en el siglo XI - XII, se enmarca dentro del estilo románico rural leonés.
Planta rectangular de una sola nave, presbiterio y cabecera con ábside semicircular con tres ventanas abocinadas.
Ha sufrido tantas reformas y modificaciones que solo la cabecera conserva el estilo románico.

Cabecera.
Interior.
Bóveda de medio cañón, sostenida por arcos fajones decorados en colores y casquete esférico en el ábside.
Muy deteriorado (en el bar se comenta que los monjes (benedictinos) se llevaron las pinturas.
A las 19:00 hay una misa cantada en latín.
Monasterio de San Salvador del Monte Irago.
A su izquierda hay un albergue.
Plazoleta entre la iglesia y el monasterio.

Fuente.
El guardián de Rabanal.

15 de abril de 2026

De Rabanal del Camino a El Acebo

En Rabanal El Camino comienza un ascenso hacia los Montes de León. En sus altos La Maragatería se despide para dar la bienvenida a El Bierzo.

La arquitectura estilo señorial maragata desaparece y nos encontramos con edificios de tejados de pizarra, largas balconadas orientadas al sol y mucha madera intercalada en la fachada.


El lugar donde hicimos noche, allí quedan nuestros sueños (o por lo menos el sueño de hoy, que fue preciso madrugar para llegar al desayuno de 7,30 a 8,00).
Ermita de la Vera Cruz.
Es preciso cruzar Rabanal para tomar el camino al otro lado del pueblo.
Al igual que ayer tarde, la calle esta desierta.


Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, cabecera y espadaña.

El Teleno, la montaña que nos acompaña desde la salida de Artorga (ayer velada por una capa de nubes), se irá saliendo de cuadro según avance la jornada para dar entrada a las montañas del Bierzo.

Zona de descanso.
Con un espacio refugio muy particular.
Las extensiones de encina que veíamos ayer han quedado atrás, a la altura de El Ganso el encinar dio paso al robledal y hoy vemos este mezclado con el pino de repoblación.
Una subida constante pero muy llevadera.
Foncebadón.
Cruceiro.
Llego a recordar la primera vez que pasamos por este lugar (hace 34 años) haciendo el camino en bici, que la calle que atraviesa Foncebadón era un camino sin asfaltar y la mayoría de edificios estaban en ruina.
Hoy sorprende lo colorista de sus carteles y el poder tomar un café a un precio muy razonable antes de enfrentarnos al Alto de Foncebadón.
La salida de Foncebadón por el norte.
Iglesia de Santa María Magdalena, que luce una bonita espadaña.

Las ruinas corresponden a un antiguo monasterio.
Panorámica.
Si, el paisaje va cambiando.
Estamos atravesando los Montes de León, las montañas que en el cole nos decían que eran montañas viejas de cimas redondeadas. 
Pues cuanta razón tenia don Rogelio y el poco caso que le hacíamos.
Bicigrinos, peregrinos, todos en ruta hacia el Alto de Foncebadón.
Alto de Foncebadón (1.496 m).
El punto más alto en El Camino.
Rebuscando por internet leía que los tramos más bellos (o emblemáticos) son; el ascenso desde St-Jean-Pied-de-Port a Roncesvalles, el paso por el Alto de Foncebadón y la subida a O Cebreiro.
Habrá que ir pensando en francés.
Ermita de Santiago Apóstol (restaurada varias veces, la última en el siglo XX).
Inmenso montón de piedras donde se yergue un largo palo coronado por una cruz de forja.
Tirar una piedra es, o era en épocas remotas, el pago simbólico que los peregrinos tenían que hacer, por lo ya caminado y por lo que quedaba por caminar.
El Camino descienda entre pinares de repoblación hacia Manjarín.
Se nota la altura en cuanto a la vegetación.
Próximos a Manjarín.
Lo primero que encontramos es un chiringo donde puedes tomar un café o una cerveza.
Lo que buscábamos era el chiringo de Tomás.
Cerrado.
Tomás el de Manjarín, el último templario falleció en enero de este año.
Nos invitó a comer la vez que pasamos por aquí, al igual que haría con miles de peregrinos en más de 30 años.
Al igual que Mariano el de Cabaña Verónica (Picos), Tomás eran de esas personas afincadas a un lugar, referentes y con ganas de ayudar. Los echaremos de menos.

El Teleno, nuestra referencia por la izquierda va desapareciendo.
Un terreno muy similar al de Ancares.

Al frente unas nuevas montañas, los Montes Aquilanos.
Y nuevos valles, más profundos.
El valle de Ponferrada.
Se llega a vislumbrar el embalse de Bárcena.
Panorámica.


Comienza un descenso más pronunciado.

La vegetación muy pobre, escobas y brezos.
De repente una visión; El Acebo.
El primer banco del Bierzo (toma nota BBVA).

El Acebo perduró ante otros pueblos situados a la vera de El Camino por la exención de impuestos concedida desde los tiempos de los Reyes Católicos a sus vecinos con la obligación de colocar 800 estacas en el camino para que no se perdieran los peregrinos.
Pueblo lineal, a la vera de El Camino.
Donde paramos a pasar la noche.



Una población orientada hacia El Camino, hacia los peregrinos pero con unos horarios muy restrictivos (Si en Rabanal el último turno de cena era a las 18:00, aquí es a las 19:30) (y con la obligación de dejar la habitación antes de las 9:30).
Balconeras de todo tipo.
Ermita de San Miguel.
Recordemos que el nombre completo de El Acebo es El Acebo de San Miguel.
No se puede entrar a la ermita pero en la puerta hay una puerta de cristal que te permite ver la nave. 
Hay una una escultura en piedra policromada de Santiago.
Espadaña de la Ermita de San Miguel-
Muy metida entre las casas.
Al lado junto a la era otra ermita, la Ermita de San Roque (cerrada).
Mirador.
En un extremo del pueblo, un bonito mirador de los paisajes del Bierzo (recordemos que El Acebo es la primera población del Bierzo entrando por el camino francés).

16 de abril de 2026

De El Acebo a Ponferrada

Desde el Alto de Foncevadón El Camino desciende hacia el valle de Ponferrada.

Pero es en El Acebo donde el camino se precipita. Por un camino que busca el barranco, entre una vegetación espesa donde la encina es la protagonista junto a la jara, hasta que llega a la cuenca del río Meruelo, en Molinaseca donde continua con un caminar más tranquilo y relajador de rodillas, hasta Ponferrada.


9:00, todos los peregrinos han huido.
La Ermita de San Roque con otra luz
El cementerio de El Acebo de San Miguel.
Monumento en recuerdo del peregrino Heinrich Kraose, muerto el 13 de agosto de 1987 en accidente de bicicleta (bicicleta, bordón, calabaza y concha de peregrino).
Pienso que estas cosas están de más.
Optamos por el asfalto (más cómodo) en los primeros kilómetros.
Riego de Ambros.
Habíamos pasado por esta población en una circular que hicimos desde Molinaseca por Las Puentes de Malpaso (ver ruta), pero hoy con otra mirada nos ha sorprendido mucho, mucho.
Con la arquitectura típica del Bierzo.
Bonito y muy cuidado.




Por una calle lateral que desemboca en El Camino.

Soto de Castaños (posiblemente ejemplares secos).
El Camino se embarranca.
Al frente el barranco del río Meruelo, donde se sitúan Las Puentes de Malpaso.

Molinaseca, ya en el valle.
Molinaseca perteneciente al selecto grupo de los Pueblos Mas Bonitos de España.
Ermita de Nuestra Señora de las Angustias.
Curiosidad; las puertas de este santuario están revestidas con placas metálicas porque por una tradición sin fundamento, los peregrinos tenían la costumbre de arrancar una astilla a modo de reliquia. 
Puente de los Peregrinos sobre las aguas del rio Meruelo.
Se cree que el puente tiene su origen en la época romana. De esa época son las tres bóvedas semienterradas de las siete que conforman el puente que a lo largo del tiempo ha sido objeto de ampliaciones y restauraciones.

Iglesia de San Nicolás.
Calle principal de Molinaseca.
Lineal a ambos lados de El Camino.
Una plazuela a uno de los laterales de la principal.
De nuevo una calle vacía.
Crucero a la salida (entrada) del pueblo.

El Camino se torna muy urbano, por la salida de Molinaseca entre chalet y viviendas.
Al frente el Monte Pajariel, el vigilante de Ponferrada.
Valle de Ponferrada.
Entrando en la población de Campo, que nos sorprende con sus antiguas construcciones.

El Camino no entra directamente, bordea buscando el mejor paso para cruzar el río Boeza.

Ya junto al río Boeza.
El puente sobre el Boeza.
Río Boeza.
Por las calles de Ponferrada.
Castillo de Ponferrada.

Calle Gil y Carrasco.


Buscando un lugar para comer.
El Sil, el otro río de Ponferrada.
Camino de la estación de autobuses.

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